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Riesgo político y social en 2025: un nivel récord, una nueva norma para las empresas

El índice Coface revela una realidad clara: con un 41,1 %, el riesgo político mundial alcanzará un hito histórico en 2025. Conflictos armados arraigados, fragilidad institucional y tensiones sociales persistentes: estos hechos se están convirtiendo en una norma duradera para las empresas.

El riesgo político y social global alcanza niveles sin precedentes

Tras un año electoral histórico en 2024 (70 países implicados, que representan aproximadamente el 55 % del PIB mundial) que puso el riesgo político en primer plano, 2025 no ofrece respiro, sino más bien un impulso de inestabilidad y tensión. Esta realidad se refleja en el índice global de Coface, que llega a un máximo histórico del 41,1 % en 2025, superando el pico alcanzado en la pandemia de COVID-19 (+2,8 pp).

Conclusiones clave del estudio

• 68 de los 166 países analizados presentan un riesgo mayor que el año pasado.
• 106 países están por encima de su media prepandémica.

Esto refleja la convergencia de factores que afectan tanto a economías emergentes como a democracias avanzadas.

Más alta que nunca, la puntuación de 2025 confirma una tendencia al alza que venimos alertando hace años: conflictos que se arraigan y un clima político y social frágil que alimenta tensiones.

- Anna Farrugia, economista de Coface

 

Conflictos armados y disturbios sociales violentos: factores clave del deterioro

El componente “conflictos” es el principal factor del aumento del riesgo político. El número de conflictos nacionales ha crecido, dominado por:
• la guerra entre Ucrania y Rusia,
• los enfrentamientos entre Israel, Gaza y Cisjordania.

Estos conflictos afectan la estabilidad regional y las cadenas de suministro globales.
Al mismo tiempo, los disturbios internos violentos aumentan, debilitando gobiernos, como en Nepal (protestas que llevaron a la dimisión del primer ministro) e Indonesia.
Impactos directos para las empresas:
• interrupciones logísticas,
• aumento de costos de seguros,
• riesgo de incumplimiento de contratos y volatilidad del mercado.

El riesgo de seguridad no se limita a guerras entre Estados; las tensiones internas son un factor clave.

- Ruben Nizard, Director de Análisis de Riesgo Político de Coface.

 

Instituciones debilitadas y sociedades en crisis

La fragilidad institucional es el segundo pilar del aumento del riesgo político. Factores como:
• auge del populismo tras elecciones recientes,
• deterioro de libertades civiles y estado de derecho,
• inflación persistente que genera presión social.

Ejemplo: Estados Unidos lidera el riesgo de fragilidad política entre economías avanzadas, seguido por Reino Unido y Francia.
En emergentes, la generación Z impulsa movilizaciones inéditas en países como Indonesia, Filipinas, Madagascar, Marruecos y Perú, expresando frustración por:
• élites percibidas como corruptas,
• desigualdades crecientes,
• deterioro de servicios públicos,
• falta de oportunidades económicas.

África sigue siendo la región más expuesta, con altos riesgos en países gobernados por juntas militares tras golpes de Estado (Burkina Faso, Níger). Incluso países tradicionalmente estables muestran señales preocupantes, como Túnez y Senegal.

Las sucesivas crisis y la erosión institucional, combinadas con presiones sociales, forman un cóctel desestabilizador que puede ser explosivo.

 - Anna Farrugia, economista de Coface

 

A tener en cuenta en 2026

Un nuevo paradigma para el riesgo político y social:
• Ya no es un fenómeno puntual, sino un riesgo estructural que debe incluirse en estrategias de desarrollo, políticas de cobertura y decisiones de inversión.

Rivalidades geopolíticas, polarización, transición energética y retos tecnológicos garantizan que este nivel de riesgo persista.

- Ruben Nizard, jefe de Análisis de Riesgo Político de Coface.

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