Un crecimiento sólido y sostenido gracias a la inversión
Se prevé que el crecimiento económico se mantenga sólido en 2026. La inversión pública y privada en infraestructuras —modernización portuaria, mejoras en la red viaria y desarrollo de la Plataforma Industrial de Adétikopé (AIP)— impulsará las exportaciones (fosfatos, soja, textiles) y las reexportaciones, consolidando el papel del país como centro de tránsito regional. Continúan las obras de rehabilitación de la autopista Lomé-Cotonú (Benín) en el marco del proyecto del corredor Abiyán-Lagos, destinado a abrir las zonas de producción y facilitar los flujos comerciales regionales. El nuevo Programa de Inversión Pública (PIP 2026-28) también prevé un aumento del gasto social, la mejora de las capacidades antiterroristas de las fuerzas armadas y la electrificación rural. Se espera que la industria (21 % del PIB) siga expandiéndose. El sector agroindustrial y el textil seguirán desarrollándose en zonas económicas especiales, mientras que se espera que el sector minero, que representa una pequeña parte de la economía, cobre un mayor impulso. El Gobierno cuenta especialmente con la aceleración del procesamiento local del fosfato, el principal producto de exportación. Además, la producción de manganeso en la mina de Nayéga comenzó en julio de 2025, y se prevé que los volúmenes oscilen entre 4 000 y 8 000 toneladas al mes entre 2025 y 2030. La agricultura (20 % del PIB) podría beneficiarse de un repunte de la producción de algodón. En este sentido, el Gobierno pretende acercar la producción a su nivel récord de 2018-19 (más de 140 000 toneladas), mientras que actualmente tiene dificultades para superar de forma sostenible el umbral simbólico de las 60 000 toneladas. Para apoyar la campaña 2025-26, el Gobierno mantiene los precios de incentivo para los productores (300 francos CFA por kilogramo de algodón en rama y 14 000 francos CFA por saco de fertilizante) y prevé aumentar el uso de fertilizantes (se prevén 85 000 toneladas). Estas medidas también tienen por objeto abordar los retos de la soberanía alimentaria y la resiliencia rural. Por último, se espera que el consumo privado se mantenga fuerte, respaldado por una inflación moderada.
En 2025, la inflación alcanzó su nivel más bajo desde 2017, gracias a la caída de los precios de la energía y los alimentos y a la mejora de las cosechas locales. Sin embargo, los niveles de precios en 2026 estarán sujetos a riesgos al alza relacionados con las condiciones meteorológicas, así como con la seguridad regional y las tensiones geopolíticas. El estallido de la guerra en Irán en febrero de 2026 provocó una fuerte subida de los precios mundiales del petróleo. La persistencia del conflicto podría reavivar la inflación importada en este país, que depende de las importaciones de petróleo.
La consolidación fiscal va por buen camino
A la luz de las continuas incursiones yihadistas en el norte del país, las autoridades seguirán destinando importantes recursos al sector militar, al tiempo que mantendrán un alto nivel de inversión pública, especialmente en infraestructuras. No obstante, se prevé que el déficit presupuestario se reduzca aún más y se acerque al criterio de convergencia regional del 3 % del PIB. Esta mejora refleja el aumento de los ingresos procedentes de las actividades de transbordo en el puerto de Lomé, así como la consolidación fiscal en curso emprendida en el marco del programa de la Facilidad de Crédito Ampliada (ECF) del FMI, firmado en marzo de 2024 por un período de 42 meses con una asignación de 390 millones de dólares estadounidenses. El presupuesto de 2026 (4 000 millones de euros, lo que supone un aumento del 14 % con respecto al presupuesto anterior) prevé una reducción gradual de las subvenciones, especialmente en los sectores de la electricidad, los servicios públicos y los combustibles, y mantiene el límite máximo de la masa salarial pública en el 15 % del PIB. El gasto social seguirá siendo una prioridad, ya que se prevé que represente casi la mitad del presupuesto nacional. Sin embargo, la racionalización de las subvenciones a los combustibles —que preveía una reducción del 40 % para 2026— podría verse frustrada por la escalada de los precios del petróleo provocada por la guerra en Irán. En cuanto a los ingresos, el Gobierno pretende impulsar la recaudación mediante nuevas medidas: la facturación electrónica para la recaudación del IVA, la introducción de una retención fiscal del 5 % sobre las ganancias elevadas de los juegos de azar y la aplicación de nuevos impuestos a la exportación de productos agrícolas en bruto. También prosigue la reforma del IVA, con exenciones más restrictivas para los piensos y los insumos destinados a la ganadería y la pesca. El Gobierno también tiene previsto aumentar los impuestos especiales (sobre el tabaco y los vehículos de segunda mano) y ampliar la base imponible del impuesto sobre bienes inmuebles. El objetivo es incrementar los ingresos fiscales en al menos un 0,5 % del PIB cada año. Tras alcanzar su máximo en 2024, se espera que la ratio de deuda pública respecto al PIB disminuya gradualmente gracias a una gestión prudente. Conscientes de su elevada exposición al mercado regional (el 60 % de la deuda pública), las autoridades pretenden aumentar la proporción de deuda externa, que ofrece vencimientos más largos y tipos de interés más bajos. Por lo tanto, las autoridades se proponen contener los elevados gastos de servicio de la deuda (el 14 % del PIB), consecuencia del endurecimiento de las condiciones de financiación regionales. El FMI estima que el riesgo de sobreendeudamiento, tanto global como externo, se mantendrá moderado, respaldado por un crecimiento sólido, la consolidación fiscal continuada y la reconstitución de las reservas regionales. Estas reservas se están recuperando gradualmente tras haber alcanzado niveles especialmente bajos, situándose en torno a seis meses de importaciones a finales de 2025. A pesar de esta mejora, Togo sigue expuesto a importantes presiones de refinanciación a corto plazo.
El déficit comercial (12 % del PIB) es estructural debido a la fuerte dependencia del país de los bienes de consumo y de capital importados, pero se redujo en 2025 gracias a la recuperación de la producción de algodón, la expansión de la transformación agrícola y la mejora de los términos de intercambio. Esto último se debió al descenso de los precios mundiales del petróleo y los alimentos en aquel momento, así como a la paridad de la moneda con el euro, que se apreció frente al dólar. Se prevé que la tendencia continúe en general en 2026, aunque un precio medio del petróleo más elevado como consecuencia de la guerra en Irán podría encarecer las importaciones. Togo también se beneficia de un superávit estructural en los servicios (3 % del PIB), respaldado por el comercio de tránsito y el turismo, así como de un importante superávit en la cuenta de rentas secundarias (6 % del PIB) gracias a las remesas de los expatriados. Por lo tanto, se prevé que el déficit por cuenta corriente se reduzca aún más en 2026. Los avances en la aplicación de las reformas respaldadas por el ECF del FMI están reforzando la confianza externa y permitirán a Togo acceder a financiación regional y externa, ya sea en condiciones favorables o no.
Cambio de régimen y riesgos de seguridad persistentes en el norte
En las elecciones legislativas de abril de 2024, la Unión por la República (UNIR) —el partido del presidente Faure Gnassingbé, en el poder desde 2005— obtuvo 108 de los 113 escaños de la Asamblea Nacional. En mayo de 2024, la Asamblea aprobó una reforma constitucional que transformó el sistema de presidencial a parlamentario. En las primeras elecciones al Senado del país, celebradas en febrero de 2025, la UNIR obtuvo 34 de los 41 escaños en liza (los otros 20 se cubrieron por nombramiento). En mayo de 2025, como líder del partido mayoritario, Faure Gnassingbé fue nombrado por la Asamblea para ocupar la presidencia del Consejo de Ministros, un cargo de nueva creación que ahora concentra la mayor parte del poder ejecutivo. La ausencia de límites al número de mandatos y la presencia de la familia Gnassingbé al frente del país desde 1967, junto con el control sobre las fuerzas de seguridad y las instituciones políticas y judiciales, sugieren que permanecerá en el poder a largo plazo. El Gobierno también se beneficia de un progreso económico y social evidente. Por último, también en mayo de 2025, Jean-Lucien Savi de Tové, único candidato que se presentó a las elecciones, fue elegido por los 150 diputados del Parlamento como presidente de la República, un cargo que ha adquirido un carácter mayoritariamente simbólico desde que sus competencias se redujeron al mínimo con la reforma de 2024.
En materia de seguridad, el norte del país sigue sufriendo incursiones yihadistas debido a la porosidad de la frontera con Burkina Faso. El estado de emergencia declarado en la región de Savanes en 2022 se ha prorrogado hasta marzo de 2027. No obstante, la violencia se limitará a la región fronteriza y las autoridades mantendrán un control efectivo sobre la zona.
Togo está reforzando gradualmente sus lazos con los países miembros de la Alianza de Estados del Sahel (AES) —Burkina Faso, Malí y Níger— y está adoptando una postura más conciliadora hacia sus juntas militares, sobre todo debido a que depende en gran medida del comercio con los miembros del grupo. Togo también mantendrá su relación especial con China, su principal proveedor, acreedor bilateral y socio inversor más importante. Ambos países están trabajando actualmente en la finalización de un protocolo para facilitar el acceso de la soja togolesa al mercado chino. Según las autoridades chinas, el proceso de aprobación se encontraba en sus últimas fases a finales de 2025. Además, Togo y Rusia han reforzado sus lazos. En noviembre de 2025, Faure Gnassingbé se reunió con Vladimir Putin en Moscú para anunciar la apertura de sus respectivas embajadas. Sin embargo, las relaciones con Occidente, en particular con Francia y Estados Unidos, no se han visto afectadas. Por último, los resultados económicos del país y su capacidad para aplicar reformas económicas —destacadas por el compromiso del FMI— seguirán reforzando la confianza de los inversores y donantes internacionales.

India
Europa
Costa de Marfil
Burkina Faso
Mali
China
Nigeria
Japón